domingo, 15 de junio de 2014

Corrientes

Muy por debajo de la superficie del agua de los mares y océanos, corrientes de
 agua se desplazan como cinturones térmicos que canalizan la temperatura y los 
flujos de carbono, 
oxígeno y nutrientes alrededor del planeta.
Según un nuevo estudio de la Universidad de Pensilvania, el calentamiento global podría
 influir frenando la velocidad de esos cinturones marinos de convección, lo que entrañaría 
serias 
consecuencias para el clima en el futuro.

“Según las observaciones, se aprecia que ahora se forman menos corrientes profundas 
cerca de la Antártida. Esto es preocupante porque va a reducir la captación de calor y
 dióxido de carbono procedente de la actividad humana, creando un circuito de 
retroalimentación que potenciará el cambio climático".

Los oceanógrafos han constatado que las aguas antárticas profundas, que forman una
 corriente enorme de agua fría, salada y densa que fluye a 2.000 metros bajo la superficie
 desde la costa
 del continente helado hacia el ecuador, se han reducido en las últimas décadas.

El problema es que el Océano Antártico absorbe casi el 60 % del calor antropogénico
 producido en la Tierra y del 40 al 50 % del dióxido de carbono producto de la actividad
 humana.
Si se frena la creación de esa corriente, la “aspiradora antártica” dejaría de funcionar.
La razón
 primera, según estos científicos, tiene que ver con el hecho de que el cambio climático 
ha aumentado las precipitaciones en todo el continente antártico, lo que eleva los niveles de
 agua dulce en la superficie.

El agua dulce es más dinámica que el agua salada y no se hunde en las capas del océano
 como
 lo hace la más salada. La consecuencia es una menor convección en mar abierto en
 el Océano Austral y una ralentización de la actividad en las aguas profundas.

Examinando datos de 20.000 puntos, los investigadores demostraron que la
 superficie del Océano Antártico ha ganado en agua dulce durante los últimos
 60 años. A la vez encontraron que los gradientes verticales de salinidad y densidad han
 aumentado, lo que indica que la mezcla de aguas frías y cálidas y saladas y dulces se ha
 reducido. "El proceso convectivo está cerrándose
 ya que el agua cada vez es más dulce", dijo Marinov, a la luz de 36 modelos complejos
de simulación de cambios de patrones climáticos.

Siete de los modelos sugieren que
 el aumento de agua dulce en el
 Océano Austral podría 
interrumpir totalmente la
 convección en 2030,
mientras que casi todos los
 demás análisis muestran fuertes
 bajadas de convección 
y de formación
 de las aguas antárticas
 de profundidad
 a lo largo el siglo XXI.

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